
Pobres almas que aniñades
entre a sombra e mais a dor;
baleiras e ocas sentides
nostalxias... e mais rancor.
Con las manos José guía
su barca llena de amor;
Con las manos extendidas
rema, rema mi patrón.
Con las manos encogidas
Arrugadas… sin sudor;
Rememora su pasado
el humilde pescador.
Su lancha lleva ancorada
en su pecho con pasión;
Ya no hay nadie que la mueva...
Se incrustó en su corazón.
El Ave Peregrina.
Un bonito homenaje a nuestros marineros.
ResponderEliminarFelicidades. TE sigo...
No conozco el sentir de los marineros, seguramente será así.
ResponderEliminarCon el corazón incrustado no se puede navegar.
Besos:)
Muy lindas palabras
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