
Cuando adiós decimos
la tristeza aflora,
nos miramos pretos
hasta... última hora.
Cuando adiós decimos,
el corazón llora...
los ojos esgrimen...
¡Su lágrima... mora!
Cuando adiós decimos
nada...ya importa
la congoja habita
la vida se absorta.
Cuando adiós decimos
ya nada concierne,
el tormento anida
ya no hay quien gobierne...
Nuestro adiós llegó...
¡Y adiós, nos dijimos!
El son se paró…
¡Alegres partimos!...
Por eso yo digo…
Hay adiós distintos...
Unos con dolor...
Y otros variopintos.
Siempre habrá ese adiós
que deja aflicción
como el de la muerte
que es desconexión.
Es mejor decir…
Un bello hasta luego
donde la ilusión
nos deja su apego...
Asun
Que bonita poesia, es asi la despedida, pero uno se queda y el otro se va, son diferentes adioses.
ResponderEliminarUn beso grande!
Gracias María de los Ángeles por tu entrada y por tus amables palabras.
ResponderEliminarUn agarimoso saludo.
Es mucho mejor decir Hola, pero también hay un tiempo para el adiós.
ResponderEliminarBesos:)
Lo de adiós siempre me ha sonado fatal, como dice Ángeles, es mucho mejor decir hola, creo que en italiano se dice igual adiós y hola, supongo que el significado es distinto al nuestro, muchas gracias por tu visita :) un beso!
ResponderEliminarClaro que es mejor decir ¡Hola! queridas amigas,
ResponderEliminarpero el hola y el adiós se complementan, uno no valdría nada sin el otro...Es como decir mañana y atardecer también se complementan...
No me hagáis caso...solo es mi manera de pensar...
Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí.
Decir adios se va la persona pero nunca el recuerdo, el recuerdo es eterno... hace tiempo alguien me enseño a decir A Dios, hasta que dios quiera que nos vuelva a juntar en nuestros caminos, bello poema!
ResponderEliminarOpino igual amigo Alejandro, el recuerdo es el evocar y hay recuerdos difíciles de olvidar.
ResponderEliminarGracias por tu entrada.
Un agarimoso saludo.