
Se asoma al mundo la niña
con bello vestido rojo,
y en su tez débil sonrojo
su dulce piel, así aliña.
¡Oh fuente de gran pureza!
como aire freco de mar;
¡Ángel, con ala de nácar!
y de sublime nobleza.
Sonriente cruza la calle
y aclama al aire esperanza,
al frente vota confianza
allá, dónde ella se halle.
Con gracia inquieta camina,
huye de la negra noche
con salero y sin derroche,
su vida grata encamina.
Tal vez fundida de sueños
siembra el camino al andar;
Jamás dejará de amar...
Sus ancestros hogareños.
Asun.
¡ Por más que se asome al mundo, es cierto, jamás se dejan de amar los ancestros hogareños ...!! Muy buen poema ¡¡ Feliz Año !! Abrazos Marga-
ResponderEliminarwww.margaseoane.blogspot.com
A la familia jamás se debe de olvidar porque por sus venas corre tu misma sangre.
ResponderEliminarUn cariñoso saludo querida amiga.
Asun.
Esa niña siempre está presente como sus amores. Eso nos permite asomarnos al mundo.
ResponderEliminarUna ternura!!
Besos:)
¡Quién no tiene amores?,el amor abarca todo querida Ángeles...es tan amplio, que todo lo que nos rodea es Amor.
ResponderEliminarUn beso.
¡ Ángel con cara de nácar!Genial tu poema.
ResponderEliminarTe sigo.
Gracias de nuevo amigo o amiga por seguirme.
ResponderEliminarUn abrazo.